La infancia y la adolescencia están viviendo una revolución silenciosa. Una que no sucede en las calles, sino en sus manos: la revolución de las pantallas. Sus relaciones, su ocio, su forma de aprender e incluso su identidad pasan, en algún momento del día, por un dispositivo.
El reciente informe de UNICEF sobre Infancia, adolescencia y bienestar digital —uno de los mayores estudios realizados en España, con la participación de casi 100.000 jóvenes— confirma esta tendencia: nunca antes las nuevas generaciones habían estado tan conectadas.
Pero más conexión no siempre significa más bienestar. Por eso, hoy más que nunca, necesitamos acompañarles. Y hacerlo desde la empatía, la escucha y una comprensión profunda de cómo viven su mundo digital.
En SPC creemos que la tecnología debe ayudar a crecer, no interrumpir el crecimiento. Por eso, unimos las claves de UNICEF con nuestro decálogo “Niños y pantallas” para construir una guía emocional, práctica y humana.
La realidad: una generación que crece conectada
El informe de UNICEF revela datos tan potentes como estos:
- 92,5 % de los adolescentes participa en al menos una red social.
- A los 10 años, el 41 % de niñas y niños ya tiene móvil propio.
- El uso temprano y prolongado impacta en aspectos como el sueño, la autoestima o la presión social.
Pero también muestra algo esperanzador:
👉 La tecnología puede mejorar la vida de la infancia si hay acompañamiento, mediación y educación emocional.
Y aquí es donde las familias juegan un papel fundamental.
Diez claves para una tecnología segura, saludable y con sentido
Inspiradas en el decálogo de SPC para un uso responsable de las pantallas —y ampliado con los insights del informe de UNICEF— estas son las guías esenciales para acompañar a niños y adolescentes desde la calma, el cariño y el ejemplo.

1. Empatía primero: cada niño vive la tecnología de forma distinta
No hay dos infancias iguales. Algunos buscan creatividad, otros buscan socialización y otros, refugio. Comprender sus motivos es el primer paso para guiarles sin juzgar.
2. Tres pilares para introducir pantallas: seguro, saludable y responsable
- Seguro, porque debemos evitar riesgos.
- Saludable, porque el cuerpo y la mente necesitan descanso.
- Responsable, porque aprender a decidir es parte de crecer.
3. Los adultos también somos referentes digitales
Si queremos que hagan un uso equilibrado, tenemos que mostrarles cómo hacerlo. Los hábitos se contagian; lo que modelamos, educa.
4. Comunicación abierta… de verdad
Preguntar no solo qué hacen en internet, sino cómo se sienten. Hablar de sus redes, de sus juegos, de lo que ven. La clave está en la confianza, no en el control.
5. Equilibrio entre pantallas y vida real
Tiempo offline para:
- jugar,
- aburrirse,
- imaginar,
- explorar,
- descansar.
La tecnología no debe sustituir su mundo, sino complementarlo.
6. Hablar de los riesgos para poder prevenirlos
UNICEF insiste: la desinformación, el ciberacoso, la comparación constante y la presión social están presentes en la vida digital de muchos jóvenes.
Hablar de ello no les asusta, les protege.
7. Fomentar pensamiento crítico: convertirles en “filósofos digitales”
¿Quién ha creado este contenido?
¿Por qué lo veo yo?
¿Qué gana esta plataforma con mi tiempo?
Cuestionar lo digital es aprender a navegarlo.
8. Respeto digital: lo que es válido fuera, también es válido dentro
El buen trato no se apaga al bloquear la pantalla.
Empatía, responsabilidad y límites sanos… también en internet.
9. Potenciar su creatividad y no solo el consumo
La tecnología también puede ser un instrumento para:
🎨 crear,
🎵 grabar,
📸 explorar,
💡 aprender.
Si solo consumen, pierden la oportunidad de crecer a través de ella.
10. Límites razonables, explicados y adaptados a su edad
Poner normas no es prohibir: es acompañar.
Y los límites funcionan mejor cuando se explican desde la lógica y el cariño, no desde la imposición.
¿Por qué el acompañamiento lo cambia todo?
Porque el bienestar digital no depende solo de la cantidad de horas frente a la pantalla, sino de la calidad del acompañamiento y del contexto emocional.
UNICEF lo deja claro:
👉 La mediación adulta reduce riesgos, aumenta la seguridad y mejora la experiencia digital de niños y adolescentes.
No se trata de vigilancia, sino de presencia.
En SPC acompañamos en este camino
Desde SPC trabajamos para que la tecnología forme parte de la vida familiar desde la seguridad, la tranquilidad y la autonomía.
Creamos dispositivos pensados para todos los públicos —incluyendo a los más pequeños— con sistemas intuitivos, opciones de supervisión y herramientas que permiten un uso más seguro del entorno digital.

Porque queremos que las pantallas no solo entretengan, sino que inspiran, protejan y abran oportunidades.
La infancia pasa rápido. Sus primeras fotos, sus primeras videollamadas, sus primeras búsquedas en internet… todo sucede a gran velocidad.
Las pantallas están ahí, sí. Pero nosotros también.
Acompañarles no significa limitarles, sino ayudarles a crecer sin miedo, con libertad, responsabilidad y consciencia.
La tecnología, si se usa con cariño y criterio, puede ser una puerta abierta al futuro.
Y en SPC queremos que ese futuro sea seguro, saludable y profundamente humano.
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